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Martes, 12 de octubre de 2004


Se me acabaron los teens

Archivado en: Sociedad


La palabra inglesa teenager viene a traducirse en español habitualmente por simplemente adolescente.
En realidad, como en muchos otros casos, se pierde mucho del significado de la palabra en la traducción.
Teenager es aquél cuya edad comprende entre los 13 y los 19 años, (13 en inglés se escribe thirteen y 19 nineteen), luego, ahora que yo tengo 20 (twenty), ¿qué será de mí? ¿He cambiado? ¿Tal vez sea el mundo el que es distinto?
No, yo ya no me siento adolescente, pero eso no fui al cumplir los 20, sino mucho antes, no sé exactamente cuando. Comencé a salir muy tarde, a los 17 años de edad, y digamos que por el lugar donde me tocó en suerte vivir en parte, y también por mi carácter, prefería mil veces quedarme en casa viendo una película o navegando, (eso fue posterior, cuando descubrí el potencial de internet).
El asunto es que siempre he tenido un aspecto avejentado, y ahora aparento unos 25 años o incluso más, (depende de los ojos), y no sólo eso, sino que al mirarme al espejo veo a un chaval sin ilusiones, que no ha vivido mucho pero que se siente desengañado de la vida, que no cree en nada...
A los 12 ó 13 años, en el que pensaba, que al dejar mi colegio, luego lo rondaría melancólico añorando tiempos pasados. Fue precisamente cuando me dio por guardar mis juguetes de la infancia en sacos y bolsas para preservarlos del polvo y del entonces destructor hermano que tenía. Fue cuando quise grabar todos los dibujos animados en cinta para luego verlos, cuando ya los cambiaran, (ya que oí decir a mi madre que no ponían los mismos dibujos que cuando ella era pequeña) y por último, aquél fue un tiempo en el que procuraba escupir en cada rincón del suelo y pasar la mano por todas las figuras y relieves de la calle para dejar testimonio de que yo, a mis 12 años, (una persona distinta totalmente de la que soy ahora), pasé por ahí, toqué todo con mis manos y llené el suelo de la calle de saliva para gloria de las generaciones venideras.
Cuando salí del colego en octavo de EGB, tenía 14 años. Ya no escupía en ninguna parte, ni pasaba las manos por lugar alguno y me importaba un comino cuál fuera el destino de los juguetes que tantas horas de sana diversión me habían proporcionado. Pienso que fue el momento en el que quedó atrás mi adolescencia.
Mis notas, que hasta el momento habían sido sobresalientes, pasaron a ser algo secundario, y aunque continué aprobando durante toda la ESO, me di un batacazo al topar con un bachillerato de Ciencias de la naturaleza y la salud.
Entonces, ¿echo de menos a mi adolescencia? No, porque nunca existió:
No sé cómo es el primer beso a esa edad, ni en qué consisten los primeros debaneos amorosos, ni he disfrutado nunca de un partido de fútbol vespertino o las primeras veces que llevas dinero en el bolsillo para pagar una adquisición de un precio "elevado", como podría ser una pizza o una hamburguesa.
Ojalá a veces, pudiéramos dar marcha atrás, y conste que por lo único que siento melancolía en estos momentos es por el hecho de sentirme melancólico.


Escrito por Misósofos Misosofía El 10/12 a las 11:05
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